Empezamos porque nos cansamos de comprar mal
My Fit Oasis nació de algo muy poco épico: un par de botellas que se rompieron a las tres semanas. Entrenábamos a diario, y cada vez que necesitábamos algo tan simple como una botella decente acabábamos eligiendo entre lo carísimo de marca o lo que se rayaba, goteaba y olía raro al mes.
Así que hicimos lo que haría cualquiera que le dedica horas al gimnasio: nos pusimos pesados. Pedimos muestras, las usamos meses, las metimos en la mochila, las dejamos caer en el parking, las llevamos en bici. Lo que no aguantaba, fuera.
Qué buscamos en un producto
No vendemos catálogos enormes. Preferimos pocas cosas que usaríamos nosotros:
- Que aguante el uso diario. Si no sobrevive a un par de meses en una bolsa de gimnasio, no entra.
- Que sea sobrio. Sin logos gigantes ni colores que canten. Cosas que puedas dejar encima del escritorio sin que desentonen.
- Que tenga sentido el precio. Nos negamos a cobrar de más por poner una etiqueta bonita.
Desde Dinamarca, a todo el mundo
Trabajamos desde Bjerringbro, en el centro de Jutlandia, y enviamos a todo el mundo. Nada glamuroso: una nave con estanterías, cajas, cinta de embalar y una mesa de empaquetado. Desde ahí preparamos y enviamos cada pedido.

Cómo trabajamos
Somos un equipo pequeño, así que cuidamos las cosas que de verdad importan: que el pedido salga rápido, que llegue bien embalado y que si escribes te conteste una persona, no un formulario.
Si algo no sale como esperabas, escríbenos a [email protected]. Leemos todos los correos.
Y ya está
No tenemos una misión grandilocuente ni queremos cambiarte la vida. Solo hacemos que hidratarte y entrenar sea un poco menos molesto. Si eso te sirve, bienvenido.